Para qué sirve una ley. Voy a postular dos alternativas no excluyentes sino relacionadas:
-Primero, sirve para solucionar problemas. Problemas que en toda sociedad política surgen muchas veces del enfrentamiento entre grupos.
-Segundo, sirve como garantía de la igualdad de derechos en las sociedades democráticas.
Es decir, ante un conflicto entre grupos, la ley que sea se hace para resolverlo, pero también para impedir que uno de los grupos cuente con unas garantías legales con las que el otro grupo no cuenta -en resumidas cuentas para evitar privilegios de clase-. Esto no quiere decir legislar lo mismo para todos, sino cumplir con las demandas de cada grupo -aquellas que sean razonables-, en tanto que al cumplirlas no haya perjuicio mutuo, o que el perjuicio sea del Estado hacia un grupo concreto, por privilegiar uno frente al otro. Esto es lo que se supone que permite "regular" las conductas públicas.
Como ley, la actual ley sobre el tabaco no cumple ninguna de estas dos alternativas.
En primer lugar no soluciona totalmente problemas, en el sentido en que al querer arreglar uno, crea otro.
En segundo lugar, no garantiza la igualdad de derechos en tanto que por evitar un perjuicio a una clase, se lo crea a otra.
El sentido en que arregla un problema dando lugar a otro es el siguiente:
arregla el problema que para la clase de los no fumadores suponía el humo del tabaco en espacios públicos. Tal demanda se ve ahora solucionada sin duda, al restringir los espacios de consumo a lugares privados, o a la calle misma -con excepciones- que, aunque lugar público, es lugar de tránsito. Pero este arreglo da lugar a otros problemas, a saber, la ocupación de la calle -lugar de tránsito- cuando el fumador no se encuentra en un sitio privado. También se acarrean otros problemas, acaso obviados por los no fumadores y los legisladores por considerarlos quizás "baladís". Para el no fumador pueden serlo, pero el legislador no puede permitirse considerar un problema de un ciudadano como baladí, porque no es una cuestión de grado o de gravedad de dichos problemas, pues sean los que sean, tiene tanto derecho el fumador a pedir que se los solucionen, como lo tenía el no fumador a pedir la solución de los suyos, sin entrar en comparaciones -arbitrarias necesariamente si son de distinta índole y no hay un parámetro común con qué establecer la comparación-. Es decir, que la garantía del Derecho no puede consistir en una cuestión de grados medibles. O se garantizan los derechos o no; lo contrario viola el principio de la igualdad de los mismos ante la ley.
El sentido, precisamente, en que la ley viola la igualdad de derechos -relacionado con todo lo anterior- está en que lo que da a los no fumadores viene por quitarselo a los fumadores, porque sencillamente al prohibir fumar en según que sitios, no sólo se quita de fumar al consumidor. Parece que aquí hay una falta de comprensión evidente de los mecanismos de consumo del tabaco.
Es decir, la ley no sirve para "regular" relaciones entre clases, sino que defiende a una frente a la otra. Y el argumento más fuerte que se ha dado para esto es el de la salud. Pero si el argumento fuerte de la salud fuera cierto, no cabría permisividad alguna con el fumador, porque debería prohibirse por completo, de la misma manera que no se podría permitir el consumo de matarratas como alimento.
Pero el argumento de la salud es una impostura que se hace valer de argumentos cientifistas para avalar la ideología de la clase de los no fumadores (un grupo más numeroso que el de los fumadores, y acaso una mayor fuente de votos). Veamos en qué consiste esta impostura:
Se da como causa unívoca de un número determinado de muertes al tabaco. Los datos provienen de estudios epidemiológicos, esto es, estadísticos. Aquí veremos qué problemas conlleva eso. Porque los estudios epidemiológicos explican otra fenomenología distinta de la que explica la etiología de una enfermedad dada. Sirven para cuantificar a cuántos cuerpos afecta. Es decir, no nos dicen nada sobre causas de enfermedades.
El problema aquí es que el tabaquismo está siendo tomado como una categoría nosológica, como si englobase él mismo, como una totalidad distributiva un conjunto de enfermedades en cuya etiología aparece el tabaco como una de las posibles causas. Pero sucede que es al revés, porque el tabaquismo tiene entidad nosológica propia, como adicción, y si aparece en diversas etiologías no es como causa eficiente muchas veces, sino como factor de riesgo. Es como si se se estuviese reduciendo, por ejemplo, el cáncer de pulmón, al tabaquismo. El tabaquismo sería la categoría que engloba al cáncer, enfermedades cardiovasculares, etc., porque sería el elemento común que las uniría, en un ejercicio de sustancialización. Con más detenimiento:
La relación entre tabaquismo y otras enfermedades, expresada en estos estudios epidemiológicos, sólo indica la presencia del tabaco en la etiología, pero que, como se ha visto, no es una presencia con efectos causales.
Cuando se dice que el tabaquismo es una epidemia ¿qué se quiere decir? Si se quiere decir que es porque el tabaquismo está generalizado en la etiología de una amplia diversidad de patologías, cabría postular dos perspectivas, a mi entender:
-aquella que considera el tabaco como causa eficiente de las patologías en cuya etiología aparece,
-aquella que considera el tabaquismo como entidad nosológica que engloba a otras, específicamente, a aquellas en cuyas etiologías aparece el tabaco.
De cada perspectiva se deduce la otra, pero la cuestión son sus inconsistencias lógicas, la confusión a que conducen, una confusión que trastocaría los criterios de la lógica de clases que desde Darwin han cambiado, desde los presupuestos de Linneo, a partir de clases porfirianas, hasta las clases plotinianas. Es decir, se estaría entendiendo aquí el tabaquismo desde una perspectiva porfiriana, en lugar de entender la nosología plotinianamente, en donde tendríamos un todo atributivo -el conjunto de clases de patologías descritas en los criterios diagnósticos-, en el cual cada elemento es considerado como parte de él al unirse con los demás; por eso el tabaquismo podemos decir que es distinto del cáncer, pero cuya característica común es la de pertenecer al conjunto de patologías que nosológicamente cabe incluir en los manuales de criterios diagnósticos, sin perjuicio de que el tabaco pueda aparecer en la etiología de algunos cánceres -toda vez que en las totalidades atributivas las conexiones entre sus partes no tienen por qué ser inseparables-. Es por ello que al hablar de "epidemia" habría que tener más prudencia, porque si el tabaquismo lo es, lo es sólo en tanto que adicción, si no queremos incurrir en estas aporías.
Y parece haber, también, una confusión total entre lo que nos muestran los estudios estadísticos y lo que es una verdad apodíctica o demostrada científicamente. Pero es que todo estudio estadístico ofrece, por definición, correlaciones, covarianza entre variables, etc. No ofrecen nunca relaciones causales. Esto falsifica el sentido, incluso, de los propios estudios epidemiológicos, pero además se allana el camino para la argumentación sofística de los ideólogos. Porque establecer que las muertes relacionadas con el tabaquismo son muertes causadas solo por el tabaco, obviando los demás factores y variada etiología de las enfermedades mortales, es una falacia.
Cabe no obstante no mantener el argumento fuerte de la salud; cabe no mantener "el tabaco mata", y sustituirlo por "el tabaco puede matar". A día de hoy parece estar dándose el paso inverso, por eso hay que recalcarlo. Porque esta distinción, lejos de ser meramente escolástica, establece una frontera entre posibilidad y certeza -precisamente para dejar claro que en este asunto no hay "certeza científica" alguna-. Y es dentro de lo posible donde ha de hacerse la interpretación de los datos epidemiológicos, porque no se trata de afirmar la inocuidad del tabaco, sino de, reconociendo que se trata de un factor de riesgo, no se trata de una causa unívoca de muerte. Es decir, que puede ser perjudicial o no serlo, según otras contingencias -algunas de ellas que se desconocen por completo, como la causa del cáncer-.
Si esto es así, se estaría tomando al tabaco por una sustancia cuya naturaleza es otra de la que realmente es, lo cual hace que la ley del tabaco sea corrupta en sus mismos cimientos.
Esto es lo que legitima las demandas del fumador, no el mero capricho de un adicto que consume una sustancia que inexorablemente acabará destruyéndolo, sino esta impostura que ha creado una reacción legítima. Por ello es de suyo pedir que se restaure el derecho del fumador a consumir en unas condiciones similares a las anteriores, separado del fumador, acaso, pero sin perjuicio de la calidad de vida (que no tiene por qué identificarse con la salud médica), una calidad de vida subjetivamente elegida bajo el ejercicio de la libertad.
Porque si los perjuicios por tabaquismo son contingentes, aleatorios, la ley debe existir, esgrimiendo el argumento digamos, "débil", de la salud, para minimizar, al menos, los riesgos. Y en todo caso, por esa misma contingencia, no cabe el recorte de derechos del fumador, como no cabría restringir la conducción de automóviles "por si" se atropeya a alguien. Porque esa conducta sólo puede quedar bajo la responsabilidad del individuo, bajo el ejercicio de su libertad, considerada como el hacerse cargo de las consecuencias de sus actos.
Y si una ley no respeta este límite, entonces estaremos ante un caso de totalitarismo político, dado que supondríamos que la ley usurpa la responsabilidad del individuo, y sería el Estado quien tomaría hasta la más nimia decisión por él, lo cual es incompatible con la democracia
9 comentarios:
Muy aguda la reflexión, pero también trufada de la misma impostura que denuncia. Es cierto que no se puede prohibir conducir coches "por si...", pero no es menos cierto que está prohibido conducir tras beber alcohool, por si...ocuurre lo más probable: que haya un accidente.
Y muy por encima de ese presunto "derecho" a fumar, está el derecho a la protección a la salud, consagrado en la Constitución de 1978. Y es ese derecho el que invocamos los no-fumadores, y por el cual es totalmente inviable una vuelta atrás legislativa que alguna Federación de Hostelería -presuntamente bien financiada por la industria tabaquera- reclama insistentemente en la actualidad.
Creo que, con todos los respetos, no has entendido el argumento. Aunque tú mismo estás respondiendote. No se trata de si conduces ebrio o sobrio, sino de que lo hagas en una condición u otra, tener un accidente sigue siendo cosa de probabilidad, es decir, que es algo aleatorio. Evidentemente conducir borracho está prohibido porque la probabilidad de accidente es más alta, pero entonces el argumento podría exponerse así:
"es como prohibir conducir por si alguno se sube al coche borracho y atropella a alguien"
Es decir, el estar borracho sigue siendo una circunstancia que a priori no podemos conocer, contingente, y prohibir cosas en virtud de contingencias similares, bueno, sencillamente es lo que digo en el último párrafo del artículo.
El derecho a la protección a la salud ya está garantizado, ya no hay humo en los locales públicos. Aunque por otro lado ya he expuesto por qué hay argumentos que apelan a la salud que son espurios, creo conveniente advertir que por reducción al absurdo cabría prohibir el consumo de casi cualquier sustancia de consumo, y que en todo caso, tenemos que pensar bien que toda ley se da por principio, que no persigue fines, ni es un fin en sí misma. Lo digo porque si tomamos toda ley como encaminada a fines la política se convertiría en un ejercicio de totalitarismo burocrático, donde cabría regular hasta el viento, hasta conseguir el fin que se perseguía.
Y yo no pido una vuelta atrás, aunque la ley anterior era bastante más racional, sólo pido un poco de respeto al fumador
A ver, he de comenzar declarándome no-fumador y en total acuerdo con la nueva ley, si bien mi postura con respecto a ésta no está basada, de entrada, en ningún argumento lógico, sinó en mi propia conveniencia.
Me he pasado 35 años de mi vida (si, mi abuelo ya fumaba Farias) soportando la molestia del humo del tabaco. Si me pongo a pensar, en todos los lugares "públicos" que me vienen a la cabeza en los que he estado, sólo en los Hospitales me he librado de ello. En tiendas, supermercados, bares o restaurantes, el instituto, etc. se permitía fumar y no se tenía en cuenta el respeto, en este caso, al no fumador. Pocas veces me he quejado a alguien por la molestia del humo que echaba por la boca porque la respuesta que en la mayoría de ellas he obtenido no ha sido demasiado agradable, y además, el fumador estaba en su derecho a hacerlo.
En mi opinión no tendría que hacer falta una ley para que no se fumara en lugares cerrados o lugares de, digamos, elevada concurrencia. ¿Y por qué pienso ésto? Me parece que esta fuera de duda que el humo del tabaco es muy molesto, produce mal olor, enrojece e irrita los ojos. Todo el que fuma en uno de estos lugares es consciente de ello y aún así lo hace. Pienso que deberíamos seguir las simples normas de convivencia, no establecidas legalmente, por las que, por ejemplo, tampoco ponemos música alta en casa a partir de ciertas horas o no escupimos en la calle, o no comemos con las manos o no ponemos los pies encima de la mesa al comer en un restaurante o no nos colamos en las colas, no echamos un chicle al suelo, procuramos no tirarnos pedos en público y un largo etcétera. Si todas estas cosas, que además no afectan físicamente a los demás, procuramos evitarlas, ¿porque no hacemos lo mismo con el tabaco? No sabes el tiempo que hace que no escucho a alguien decir: -disculpa,¿te molesta que fume? y es que a los fumadores les da igual molestar o no posiblemente porque el poder de la adicción es tan grande que es más fuerte que la cordialidad. Se que estoy generalizando y todos los fumadores no son así y también habrá quien le parezca que puede tener en casa a las 2 de la madrugada la música a toda ostia por que está en su casa y ninguna ley se lo prohibe.
Sigue.
Por otro lado y aludiendo a tu entrada, no se si he entendido tu argumento (un buen trozo supera mi conocimiento en filosofía y medicina). Me parece que para justificar tu posición buscas una explicación basándote en la lógica los términos y clásificaciones en los que se puede meter o no al tabaco cuando pienso que es mucho más simple. Alegas que no se puede apelar a la salud al prohibir fumar en lugares públicos porque no es el único factor que determina que se padezca un cáncer sino solo un factor de riesgo. Bueno, como te he dicho de medicina se más bien poco y en este campo doy por sentado ciertas cosas. Según tengo entendido el tabaco afecta, en mayor o menor medida, a todos los órganos del cuerpo y en todos los casos negativamente. Si no fuera así, efectivamente habría que dejar de lado esta argumentación.
Suponiendo que esto sea cierto, y creo que no lo pones en duda ¿es necesario entrar a clasificar el tabaquismo como una epidemia o como una enfermedad en sí o a distinguir en si el tabaco "mata" o "puede matar"? ¿Por que aludes al cáncer o a la muerte directamente? El argumento de que el tabaco es perjudicial para la salud no se limita al cáncer, por su composición parece ser que los componentes del tabaco, la nicotina, el amoniaco, y muchos otros, merman claramente el estado físico. Está claro que todo esto depende de la exposición al mismo y no va a ser igual el efecto en un fumador que en alguien que esté expuesto al humo del tabaco unas horas a la semana ¿o si?.
Dices que si nos basamos en esto y por reducción al absurdo habría que prohibir casi todas las sustancias de consumo. Bueno, algún fumador me ha dicho lo mismo mientras me bebía una cerveza. El prolema con el tabaco y para mi es algo clave, es que, al fumar, la acción de uno no le afecta solamente a él, cosa que no sucede con esos otros bienes como el alcohol, los edulcorantes, conservantes o lo que sea que pueda considerarse nocivo. Estos días he oído barbaridades del estilo de: -que me dejen matarme poco a poco si es lo que quiero! Si, pero no me mate usted a mi, decía alguien por detrás.
Por otro lado, el símil con el prohibir conducir porque si se hace borracho probablemente cause un accidente. Bueno, me parece del todo incomparable. En la ley se establece un baremo en el que según el grado de alcohol en sangre, a un conductor se le sanciona en mayor o menor medida. Y esto es así porque según el grado de alcohol en sangre, las facultades para conducir se ven alteradas hasta el extremo de haber una probabilidad altísima de que cause un accidente. Sí, siempre está la posibilidad de que no lo tenga como también de que de 9 bolas blancas y una negra saquemos la negra. Según este argumento no debería estar prohibido llevar un arma de fuego. A priori no podemos suponer que el que la lleva vaya a usarla ¿no?.
Sigue.
Dices también que una ley debe ser tomada como un principio y no estar encaminada a un fin. Yo tengo una empresa con varios trabajadores y sabrás que desde el 96 hay una ley que obliga a las empresas con asalariados a establecer un sistema de Prevención de Riesgos Laborales. Esto supone que una empresa de construcción, el ejemplo más claro, tiene que obligar a sus trabajadores a llevar casco en todo momento, a llevar gafas de protección, arneses, botas especiales etc. según la actividad que esté realizando. ¿Debemos considerar abusiva esta ley? Porque que un trajador se mueva todo el dia por una obra no quiere decir que vaya a caérsele un ladrillo en la cabeza, es algo aleatorio, por tanto, ¿porque obligar a la empresa a que sus trabajadores cumplan todo esto? Pienso que nadie ha cuestionado dicha ley. Y con esto, ¿que hacemos con los cientos de miles de trabajadores de la hostelería?, por hablar solo de unas de las actividades en las que uno está continuamente expuesto.
Un amigo es dueño de un pub-cafetería, que suelo frecuentar, y se pasa allí unas 45 horas a la semana y me comentaba el otro día que ha notado muchísimo el no estar sometido casi todo este tiempo al humo del tabaco que fuman sus clientes. Puede que sea su caso o puede que sean imaginaciones suyas.
En fin, en mi opinión, el factor clave en el que los fumadores deberían centrarse es en exigir que los cigarrilos dejaran de llevar todo tipo de sustancias adictivas. Puede que de por si el mismo tabaco ya lo sea pero parece ser que las compañías tabacaleras se encargan de hacer que lo sea hasta tal punto que a uno le sea casi imposible de dejar. Estoy seguro de que si el tabaco no creara adicción física, y no sólo psicológica, no sería un problema; el fumador fumaría mucho menos y a la mayoría no le importaría no hacerlo en aquellas ocasiones en las que estuviera molestando a otra persona.
En mi caso yo he siempre he sido tolerante y he respetado a los fumadores. La mayoría de ellos no han hecho lo mismo conmigo
Saludos y disculpa por el rollazo.
Gracias Carlos, por tomarte tantas molestias... me gustaría comentar algo de lo que has dicho, y lo haré más adelante. De momento quiero aclarar que el artículo lo tengo abierto a correcciones, porque no me convence del todo, en el sentido en que me he metido en un berenjenal, aunque creo que no me quedaba más remedio -lo peor es que a veces se me van ocurriendo más cosas que quisiera meter aquí, porque se sigue discutiendo sobre ello, mucha gente, casi toda la que conozco, y evidentemente cada una manteniendo una opinión más o menos distinta, me dicen cada uno una cosa, y eso me va dando más y más ideas-. A lo mejor no soy el más adecuado para enfocarlo de esta manera tan "densa", pero voy a intentarlo incluso aunque acabe resultando pretencioso, si no lo es ya.
En cualquier caso, luego diré algo de lo que me has comentado, aunque anticipo que me parece todo muy adecuado, y podría decir que estamos muy de acuerdo, con algún pequeño pero, o más bien con alguna que otra aclaración que quisiera hacer
Vamos a ver, yo soy fumador, y quiero pensar que de los "educados". Es verdad que muchos fumadores no lo son, pero el problema es demasiado complicado como para que pudiera solucionarse sin una regulación legal que obligue.
El tema de la salud, y por qué me meto en camisas dialécticas de once varas. Bien, es porque me parece que es necesario explicar que cuando un estudio científico sale en la prensa, o lo citan los políticos, suelen darse unas explicaciones y generalizaciones muchas veces lamentables, y más de índole propagandística que otra cosa, que acaban distorsionando todo. Nadie puede decir que el tabaco es inocuo sin ruborizarse, y con esto me refiero al tabaco sin aditivos también. No es inocuo de ninguna manera. Pero de ahí a inventarse una casuística que está por demostrar va un trecho muy largo. Y por esa regla de tres, cualquier legislador puede ponerse a prohibir lo que sea. Y aquí intentaré explicar un poco mejor el ejemplo que puse antes, porque además no está bien aclarado.
El argumento es el siguiente, a saber, que una cosa es prohibir la conducción cuando se ha bebido alcohol, y otra prohibir sencillamente el conducir, en general, sin especificar nada, por si alguien bebe y se mete en un coche. Lo segundo es exagerado, me parece a mí. Ahora bien, otra cosa es si puede hacerse la comparación con el tabaco... aquí la comparación consiste en que si no sabemos cuando alguien va a coger el coche borracho, tampoco podemos saber si el humo del tabaco va a matarnos, porque ambas cosas son contingentes, es decir, aleatorias, y sólo podemos calcular su ocurrencia probabilísticamente según los estudios que hagamos.
Con esto lo que quería decir es que la ley me parece bien en tanto que busca minimizar lo más posible el riesgo que probabilísticamente puede calcularse, de que el tabaco nos mate, pero se les olvidó que el fumador también querrá fumar en condiciones, y que en el fumador activo, consciente de lo que hace, nadie puede meterse a minimizar nada. Que es algo que me enfurece, cada vez que se nos recuerda una y otra vez lo que tenemos que hacer con nuestro cuerpo, porque aquí no se trata de decirme a mí, en tanto que fumador, "mira, deja de fumar porque es un suicidio lento y paulatino". No, perdón, a mí no me venga nadie con cuentos, yo no me estoy suicidando, ni matándome lentamente. Entiendo que me digan que me vaya a otra parte con mis humos para no molestar, y lo acepto, pero mi protesta es que al olvidarse de que mis humos quiero consumirlos en condiciones, me han dejado en una situación de consumo misérrimo, donde no disfruto, no puedo consumir siquiera una pobre cervecita mientras fumo, ni simplemente quedarme quieto en mi silla mientras charlo con alguien. Acciones todas ellas que mejoran mi calidad de vida mucho más de lo que pudiera pensarse, porque ese es mi ocio, es el que he elegido
Estoy de acuerdo contigo en que los políticos usan normalmente argumentos populístas con efectos propagandísticos y en busca de votos, pero no por ello estos tienen que descartarse o ser inválidos directamente.
Està claro que si no nos ponemos de acuerdo en el grado en que el tabaco afecta a la salud nunca podremos estarlo en el uso de este pretexto para justificar la prohibición. Lo mismo ocurre por ejemplo en el caso de las torres de alta tensión en sitios próximos a zonas urbanizadas. Puede haber estudios de todo tipo, tanto demostrando una cosa como todo lo contrario.
De hecho, y és algo que en estas semanas está muy de moda, para mí sería comparable con el tema de la contaminación en las ciudades. Según el argumento de la salud, y en comparación con el tabaco, se debería prohibir desde ya el uso de vehículos que emitan gases tóxicos porque són altamente perjudiciales para la salud. Pienso que tampoco pone nadie en duda esto último. Y siguiendo con esta comparación es cierto que muchas cosas deberían estar prohibidas. Pero es que seguramente en algún que otro caso debería ser así.
Entiendo que el prohibirte fumarte un cigarro en un pub con tus amigos, tu cerveza y una buena charla o un puen puñado de canciones está limitando tu calidad de vida tal y como la has tenido hasta ahora. Lo que me gustaría es que tu entendieras, y supongo que lo entiendes, que para ello yo tengo que soportar esa molestia y con ello se etá limitando la mía. Lo que ocurre es que los no fumadores nos hemos acostumbrado a ello, nos hemos acostumbrado a que un pub, bar, etc. ha de estar lleno de humo, a que al llegar a casa tengamos que poner la ropa fuera porque si la tenemos en la habitación el olor es insoportable. Y todo ello porque fumar es algo arraigado en nuestras sociedades, algo con lo que hemos nacido y algo que damos por hecho e inamovible.
En definitiva, y vuelvo a lo que me parece fundamental en este asunto, es que si comparamos el tabaco con el alcohol, ninguno de los dos es inocuo pero la diferencia es que el alcohol no lo es para quien decide tomarlo pero el tabaco no lo es para quien lo toma y para quien ha decidido no hacerlo. Aún así, en mi caso pienso que hay unos niveles de humo que son perfectamente soportables pero el problema es que no hay ningún sistema de medir estos niveles. Una cosa que se me ocurre es la siguiente, aunque creo que de momento iviable: un local de ocio, un pub siguiendo con el ejemplo, está obligado a estar insonorizado para evitar las molestias a los vecinos. Si alguien se queja (no sé si se hacen inspecciones de este tipo sin una denuncia) se realizan una serie de mediciones para saber si la insonorización es correcta y el nivel de ruido no incumple los límites establecidos. Ahora traslademos esto al tabaco. Imagina que hubiera un medidor del nivel de humo (u otra unidad de medida) que hay en ese momento en un local. Si uno está en ese local y ve que el medidor indica un nivel superior al permitido sencillamente no puede fumar porque sabe que si se supera ese nivel el local puede ser multado y todo el que esté fumando en ese momento también.
Ya te he dicho que entiendo que un fumador pueda "necesitar" fumar un cigarro cada cierto tiempo como un bebedor quiere beber una cerveza, un whisky o lo que quiera cuando le de la gana. ¿Es peor uno que el otro? Buff, pienso que si yo me bebiera una cerveza por cada cigarro que se fuma algún amigo mío yo ya no estaría aquí. Pero ese sería mi problema y con ello no afectaría a nadie más que a mí, cosa que no sucede con el tabaco.
Cuando entro a discutir algún tema con alguien y me encuentro con alguna postura enfrentada a la mía intento ponerme en su lugar y analizar porque puede pensar de forma distinta a la mía. En el caso del tabaco, hago lo mismo y solamente encuentro una justificación: la adicción. Como te decía en mi anteior comentario, en la opinión de un no fumador que ha probado el tabaco y no le ha gustado nada, ni su sabor, ni su olor, ni nada, solo la fuerte y rápida adicción física que produce el tabaco o sus componentes puede justificar que un fumador dependa tanto de ello que en muchos casos necesite fumar casi todo el tiempo (haciendo un cálculo rápido, un fumador fácilmente puede fumar una cajetilla al día con lo que si restamos 8 horas de dormir se está fumando 1,25 cigarros cada hora). Creo sinceramente que si no fuera por esta adicción un fumador no tendría que fumar tan frecuentemente y no le importaría salir de un local 5 o 10 minutos para fumarse un cigarro ya que esto lo haría cada 2 o 3 horas en lugar de cada hora o en la mayoría de los casos menos. De hecho, ahora acabo de llegar de un pub y la persona con la que estaba, fumadora, ha salido de vez en cuando a fumar y lo ha hecho sin ningún problema. Ha estado unos 5 minutos fuera dos o tres veces en 3 horas. Pienso, y esa persona también, que no es para tanto y que la pérdida de calidad de vida, como tu dices, que tiene que soportar es mucho menor que la que nos está dando a ganar a los no fumadores.
Buff, como me enrollo. Bueno, "discutir" de esta forma me parece bastante entretenido y enriquecedor (joder, normalmente no uso esas palabras eh). Hay veces que no se puede entre otras cosas porque hacerlo así te da tiempo a reflexionar y pensar mejor lo que vas a escribir que en la inmediatez de una conversación en la que yo al menos no soy tan rápido.
Una cosa, he leído poco de tu blog, solamente esta entrada y la crítica a la peli Pozos de Ambición. Pero me ha gustado ambas y quisiera seguir leyéndo cosas que publiques. Una recomendación o petición; no sé si hay alguna herramienta para incrustar en el blog y que te diga los comentarios que se han hecho en alguna entrada aunque ésta sea de hace tiempo. Lo digo porque de esta manera un tema no se tiene que dar por cerrado y se pueden añadir comentarios que sabes que serán leídos por el autor o los "leyentes".
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